Las “Cumbres” y la Mentira de los Vales Escolares

Por Bill Colón

Por allá en Perth Amboy, usando las facilidades de una escuela pública, se reunió la semana pasada un pequeño grupo de personas quienes pregonan los grandes beneficios que tendrá la adopción de vales escolares en New Jersey.

Los vales escolares, ó vouchers, es un programa dónde se desvían los dineros o fondos que le pertenecen a las escuelas públicas para pagar la matrícula de algunos estudiantes en escuelas religiosas o privadas.

Diz que la razón para hacer esto es que las escuelas públicas no sirven. Que los estudiantes fracasan en las escuelas públicas porque los maestros son unos vagos y no hacen su trabajo. Que solo se gradúan como un 50 porciento de los estudiantes. Que las escuelas religiosas o privadas le garantizan una mejor educación.

Estas personas le echan la culpa a las escuelas y a los maestros por todos los males de la sociedad.

Examinemos si esto es cierto.

Es cierto que no todas las escuelas hacen bien su trabajo. De acuerdo con las pruebas realizadas cada año, el aprovechamiento educacional en 200 escuelas públicas en New Jersey es de bajo rendimiento. Todas estas escuelas se encuentran en zonas urbanas, como Newark, Camden y Paterson. Muchas de ellas están en edificios viejos y decrépitos con sistemas anticuados de electricidad y calefacción.

Estas escuelas están ubicadas en áreas de suma pobreza y en zonas de “guerra”. Las pandillas o gangas, la droga y la criminalidad las rodea.

Los niños que estudian en estas escuelas no ingieren un desayuno saludable cada mañana, si ingieren alguno. Muchas de sus familias son familias mono-parentales y, muchas, disfuncionales. Nunca se sientan a comer una cena juntos. Nunca sus padres les pueden ayudar con sus asignaciones escolares, ya sea por sus obligaciones laborales (tienen que trabajar en los más humildes empleos, con poca remuneración), o porque están sumidos en depresión o, peor aún, en el uso de drogas.

Si a este escenario le sumamos que nuestros niños están en las escuelas menos del 30 por ciento de su tiempo disponible cada semana, entonces no podemos pretender que las escuelas, ya sean públicas, religiosas o privadas, puedan lograr mucho más de lo que hacen. Muchos estudiantes se pierden en “la calle”, después de horas escolares. Los maestros no pueden ser sustitutos de unos padres irresponsables o de padres que no pueden hacer más de lo que hacen por sus hijos.

Sin embargo, esta situación no es excusa para no poder hacer más.

Pero la solución no es quitarle los fondos a las escuelas públicas y llenar las arcas de los mercaderes que nos quieren vender un cuento falso, aquellos que pretenden que les creamos sus mentiras.

Entendamos esto bien: no hay ninguna varita mágica para solucionar los problemas de la educación o de nuestra sociedad.

Nos quieren vender un caballo viejo y cojo. Los vouchers o vales ya tienen más de quince años de historia. Muchos estados, comenzando en la ciudad de Milwaukee, Wisconsin, han probado esta estrategia sin éxito. Los hechos son los siguientes: primero, los estudiantes becados con los vales NO tienen mejor rendimiento escolar que aquellos que se quedaron en las escuelas tradicionales. Segundo, muchos de los estudiantes becados (más del 18 porciento) regresan a las escuelas públicas sin aún cumplirse el año escolar, ya sea porque no dan “la talla” en la escuela privada o porque han creado problemas de disciplina. Las escuelas privadas los pueden “botar” y la escuela pública los tiene que aceptar a la vuelta.

Tercero, y léanlo bien: las escuelas religiosas o privadas NO tienen que aceptar, aún con beca, a un estudiante que no hable bien el Inglés, lo que se conoce en el idioma de los gringos como ELL (English Language Learner ). Tampoco aceptan estudiantes con necesidades especiales, o con dificultades de aprendizaje. ¡Qué ironía, sólo aceptan los mejores estudiantes, no aquellos que lo necesitan más!

Por último, las escuelas privadas o religiosas no tienen que someterse a las pruebas anuales para demonstrar que están haciendo un buen trabajo con nuestros niños. Con el embeleco de los vales, estas escuelas no tienen ninguna responsabilidad. Nunca sabremos si sus maestros son mejores que los de las escuelas públicas. Sólo se encargan de cobrarle muy bien al erario público.

¿Quiénes son los que nos quieren engañar con esta mentira? Esta patraña de los vales está siendo promovida por los grandes intereses. Individuos que ven el gasto del fisco en la educación pública como una oportunidad de negocios. Son codiciosos mercaderes listos para usar a nuestros niños como conejillos de india en sus experimentos o como mercancía a ser vendida al mejor postor.

Hay un dicho que dice que si uno repite una mentira muchas veces, puede llegar a creer que la mentira es la verdad.

Padres Latinos, no se dejen engañar con esta mentira de los créditos o vales escolares!